miércoles, 26 de junio de 2019

Un Libro Secreto Nunca visto

En Asgard, todos los asgardianos, como en Midgard (La Tierra) tienen derecho a cultivarse, de tal suerte que obtienen una suerte de documento digital que les permite entrar en la Gran Biblioteca de Asgard. Naturalmente, en ocasiones, los libros más antiguos e inéditos y nunca vistos, lo leen la Familia Real, y no los ciudadanos de la propia Asgard. Google tuvo la intención de escanear las obras mismas, pero Odín se negó, no vaya a pasar que hubiera un Ragnarok para los hombres. En realidad, Google quería enriquecerse para lucrarse y seguir continuando como una empresa imbatible, y claro, eso Odín no lo permitió nunca.

Aún así, el asunto es más complejo. Los libros de los Asgardianos no son comunes, Están escritos para consulta, además de tratarse de Magia y Tecnología. Sobre todo, la Tecnología. Por eso los Asgardianos son un pueblo tan avanzado. Muchos humanos no piensan que sean Dioses, pero hay discrepancias. A mí, Odín, me regaló un libro sobre los Orígenes de Asgard, muy mono él, pero que pesaba lo suyo, y eso que podía llevarlo en la mano. Estuve leyéndolo, al principio, fascinado, y luego, me quedé dormido, y nada pude hacer. El sueño me ganó la partida.

Los Orígenes de Asgard se asemeja a una obra esóterica. Hay historias que se contradicen, que vuelven a escribirse, y reescribirse, y los Sabios, que suelen ser los Enanos Gigantes  del propio Asgard, son los responsables de crear, además de armas mágicas (tecnología) leyendas y nuevos chismorreos. Sobre todo, en lo referente a Loki y Thor. No se cansan nunca. Es un rúnrún continuo, y hay mucho tema.

De Thor no se conoce que tenga pareja: Lo Orígenes, dicen lo contrario, que ha tenido muchas parejas, pero todas en el anonimato, y Loki, ya está demasiado ocupado haciendo trastadas para mantener a Odín en un inmortal cabreo de los buenos, cabreos a cascoporro.

Y hay obras que no se han leído, y un Libro que nunca se ha leído. En ocasiones, por superstición, en otras, por puro miedo. Sigo otro día, pues en Asgard, también anochece, y Fenris se come el Sol.

viernes, 18 de abril de 2014

Más cosas sobre Thor

De entre todas las figuras mitológicas que brillan en la propia mitología nórdica, es decir, escandinava y noruega, además de Balder, el dios solar por antonomasia, también compite con Thor, el Dios del Trueno, o del Rayo, según se mire.
Thor se describe con guantes de hierro para sostener al arma más destructora del Universo: el Martillo Mjolnir, que le permite al dios-héroe invocarlo, y convertirlo en una de las fuerzas más poderosas de la Naturaleza. El rayo, relámpago y trueno, contiene la luz y el calor, además del sonido que es su munición.
Cuando Thor se enfrenta, en la Tierra de los Gigantes de Hielo, o con los Trolls, e incluso con los Enanos y los Elfos, demuestra que él, es el digno heredero de su padre, Odín, el Padre Celestial de Asgard y de todos los Dioses, incluido Loki, que es algo así como el equilibrio de la ecuación (el Bien, sin el Mal, no es nada, es una fuerza desequilibrada, sin peso, o que necesita un factor para que ambas fuerzas se equilibren, la una a la otra, y con tensión), siempre que las gamberradas y conspiraciones que lleve a cabo, tienen su razón de peso.
En la mitología nórdica, como en las otras mitologías euroasiáticas, e indogermanas, siempre ha de suceder algo que deje lugar a la incertidumbre. Ya he escrito sobre el Ragnarok, pero consultaré mis notas y lo extenderé un poco más. El Ragnarok, el final de los dioses y todo su mundo, fue ideado por Loki, pero también cuando el Can del Inframundo, decidió alimentarse del Sol. Entonces, todo se desmadró. Era lógico. Aunque ahora la mitología nórdica y otras mitologías ya no se adoran con sus ritos, el Ragnarok siempre acontece en Asgard. Según me comentó Loki, en sus momentos menos hilarantes, si no sucedía en un tiempo convenido, la tendencia es desaparecer y el tedio. Después de todo, Loki confirmó que Balder moría pero en un juego. Como en Asgard son los dioses y sus criaturas inmortales (pero algunas pueden morir) no siempre hay asesinato, sino que se cumple lo estipulado en el guión mitológico. Esto me lo dijo Loki hasta que se cansó de molestar a su hermano Thor con el robo de Mjolnir. Y también me comentó que, si no estaba en su casa (llama "casas" a todos sus Palacios), se debía a que planeaba otro nuevo Ragnarok.
En cierta manera, la responsabilidad recae sobre Loki, y Balder muere gustoso; algo así como el sacrificio de Jesucristo durante esta Semana Santa.
Es erróneo que, en los cómics, a Thor se le haya transformado en un superhéroe, y arrebatado sus guantes de hierro, por comodidad; pero no deja de ser un dios, aunque los dioses, todos, incluidas las diosas, rechacen esa versión tan superficial de su hermano y compañero. En fin, así son las cosas, y ya seguiré contando.

miércoles, 2 de enero de 2013

Las travesuras de Loki y el taciturno humor de Thor

Antes que nada, Feliz Año, porque he pasado un tiempo largo, a la buena de los Dioses, y sin encontrar apenas nada de interés, pero he podido reunir varios apuntes sobre estoa curiosos dioses nórdicos. Aún no he conseguido la entrevista con Thor. Últimamente está muy ocupado con Hollywood y todo eso. De hecho, le ficharon para la última película de Marvel, Los Vengadores del año pasado. Era el que rodaba las escenas arriesgadas. No las rodaba él, pero lo grababan.
Estuve intentando convencer a Odín para que me permitiera ver a Thor. La respuesta del Monarca Nórdico era la misma:
-Está ocupado.
-Como todo dios.
-Bueno, amigo mío-comentaba Odín-, como humano.
He explicado un par de veces, en estas Crónicas que los dioses nórdicos tienen los mismos poderes que las otras familias teocráticas. Pueden adoptar la forma que deseen, y sobre todo, disminuir de tamaño, y adquirir la cualidades del ser humano al que adoptan proteicamente. De ahí, que pasen inadvertidos para nuestros ojos, cuando caminan por la calle. Es posible que ellos se rían de nuesra ingenuidad, hasta tal punto, que nos toman el pelo. Hallabame sumido en estas divagaciones cuando se acercó Odín, gritando como un energúmeno, o que se había pasado, tomando el licor de las manzanas doradas, con una voz que podía provocar serios problemas en la tectónica de placas del planeta, Midgard:
-¡Lo ha hecho de nuevo! ¡Loki, corrígete, si no quieres tener problemas!
Al fondo del Palacio se escuchaban unas risas lunáticas y descompasadas, como si un payaso alienado hubiese entrado en acción.
-¡Tengo el Martillo de Thor!-decía la voz chillona, seguido de una carcajada que helaba las venas. A mí me las congelo por completo. Estaba necesitado de aire, y caí redondo al suelo.
-¡Y ahora, con nuestro invitado!-gritó Odín. Imaginé que Su Alteza Teística se había llevado las manos a la cabeza, porque yo no me enteraba de nada, y me lo narraron después los bardos de la corte nórdica (tengo copias manuscritas, de un tal Tolkin), con mucho énfasis en mi desmayo, que sorprendió a propios, elfos y gigantes y extraños, que en Asgard hay de todo.
-¡Devuélvelo a la vida!-ordenó Odín.
-¡Pero, Padre, que no está muerto, sólo un poco helado! ¡Tengo el Martillo, el Martillo! ¡Me voy!
Y Loki se fue, claro está.
Un par de tiempos después-porque Midgard carece de cálculo temporal-recobré el sentido, o los sentidos. Sea, los sentidos. Y Odín no estaba. Ni rastro de Él, en su propio Palacio. Paseé por todas las estancias, sin rumbo decidido, hasta que me fui a una alcoba y me tumbé en la cama. Mis articulaciones, seguían frías, y sentía un agudo dolor en la garganta. Entonces, caí rendido, pero, desmayado, de nuevo, y unas palabras entraron en mi mente. Palabras de los vates de la corte nórdica:
El malhumor de Thor se debe al hurto del Martillo. Odín se ha ido en busca de Loki el Traicionero. Hoy se encuentra juguetón, pero en el lecho no cumple. Por eso Loki recibirá una lección que no olvidará nunca.
No sé si me creeis, pero no comprendía nada de estas sandeces. Que Loki iba a recibir su merecido, me lo temía, porque en las películas siempre hay alguien que recibe su merecido. Pero la cosa no acababa ahí. Thor se había dado cuenta, y estaba iracundo y algo apagado; pero, al saber que su Martillo lo tenía su hermano, decidió que lo mejor era recuperarlo. ¿Cómo lo hizo? Será mejor narrarlo en otra ocasión, que mis dedos ya hacen demasiado ejercicio.

sábado, 7 de julio de 2012

El malhumor de Thor

Sabemos muchas cosas de Thor. Tenía pensado hablar, de nuevo, con las Nornas, pero preferí esperar a que su ira se desfogara un poco. Como no soportaban mis preguntas, decidí irme a investigar a Thor el Dios del Trueno, por excelencia, de la Monarquía Deística Nórdica.
También, me dediqué a investigar sobre el origen de este dios. En primer lugar, es un dios nacido de dioses, no como Hércules, que, para serlo, hubo de morir, para encontrar la inmortalidad. Se suele describir a este dios de Asgard con un guante de hierro que sujeta su Martillo Mjolnir que hace las veces de bumerán, regresando a la mano de su amo, como una mascota sumisa y complaciente.
Encontrar a Thor, en Asgard, es muy difícil. Tiene la obsesiva manía de tomar el Puente del Arco Iris e ir al País de los Gigantes de Hielo. Suele ser un tipo pendenciero y, con cualquier excusa, puede olvidar sus nobles palabras, y dedicarse a repartir mamporros como Clint Eastwood en sus mejores tiempos.
Mi documentación era bastante exigua. En Mitología, cada autor escribe un dato distinto, y, a la hora de encontrar el contraste de la lógica, se pierde en laberintos de respuestas o afirmaciones que no llegan a ningún sitio. Thor, como hijo de Odín, es uno de los preferidos de este Patriarca Nórdico. Por suerte, llevé mis libretas y mi iPad para tomar notas.
Esta vez, quería obtener información de primera mano. De manera que esperé pacientemente, repasando mis notas y apuntes, mientras conducía un aerodeslizador por todo Asgard. Algunos habitantes, elfos nórdicos, para más señas, se sorprendían de que un humano se paseara por su Urbanización como Pedro por su casa. Recelaban un poco, y movían sus orejas, con su mentalidad feérica me repetían que no debería estar allí.
-Odín no piensa lo mismo-replicaba yo.
Y, claro, agachaban su puntiagudas orejas y se largaban. Yo portaba una espada de acero por si las moscas. Los elfos no son celosos, pero si te tropiezas con un elfo atravesado, ya te puedes olvidar de las buenas maneras. Una espada de acero les hace mucho daño. Y si es de hierro, peor. Por eso, los elfos nórdicos luchan con espadas de plata, que son muy endebles, pero que no les dañan. Un hecho era cierto, me dejaban en paz, en parte, porque me dedicaba a preguntarles de todo, hasta que les ponía la cabeza como un bombo, y se largaban con excusas absurdas e incoherentes, que no voy a transcribir, pero que lo haré en alguna otra entrada.
Sucedía lo contrario con las elfas. Eran hermosas, y no les importaba responder, porque, según ellas, son "inmortales y se aburren". El hecho de que se aburrieran no me venía de nuevas, pero me pareció una desfachatez entretenerme con ellas, pues me desviaban de mi crónica y mi camino.
Continué buscando información sobre el paradero de Thor. Pero este dios se escabullía. Intenté sorprenderlo en alguna taberna, y no me fue posible.
Alibajo y cabizcaído me tuve que rendir a la evidencia de que uno de los hijos de Odín no quería verme, y regresé al Palacio del Monarca de Asgard. Odín me recibió con una sonrisa, y yo emití un ronco gruñido de fracaso.
-No te preocupes, amigo mío-dijo Odín-ha descendido a Midgard a rodar una película.
La respuesta me cogió por sorpresa; o fue la acogida de la respuesta la que me pilló por sorpresa. Sólo pude responder:
-¡¡¡Hollywood se ha cargado las leyendas!!!

martes, 3 de abril de 2012

El hilo de la vida y las Tres Diosas

Urd, Verdandi y Skuld son las tres diosas nórdicas, hijas, tal cómo me aseguró Odín, de él. Estás claro que, Odín, durante su juventud, hizo muchas tonterías. Una de ellas, tener tres hijas que deciden los destinos tanto de humanos como de los héroes, e incluso, el final de los propios dioses. Una mañana, mientras me hallaba dormido en la cama de una de las estancias del Palacio de Odín, Éste me despertó y me dijo: "Levántate, humano, mis hijas quieren conocerte"; no me dio tiempo a preguntar el cómo y las razones, pero sí que no me dio tiempo a una ducha rápida. Entonces, acudí con lo puesto, mi libreta, y mi IPad, y también unos cuadernos para tomar apuntes. Por fin, conocería a Urd, Verdandi y Skuld. Odían se las ingenió para atrapar un aerodeslizador, y yo le pregunté ¿por qué no utilizamos el ascensor? Está averiado, fue su respuesta. De manera que no insistí. Pero no me creí lo del ascensor averiado. Las Nornas viven cerca de las raíces de Ygdrassil, un par de pisos por encima de la serpiente que se alimenta de sus raíces, y raramente hablan con alguien. De hecho, son temidas incluso por los propios dioses: cuando se irritan, el dios puede darse por muerto, y seguramente, eso le pasó a Balder, cuando Loki decidió acelerar el Ragnarok. Loki es poco original. Debería dedicarse al negocio de la franquicia de hamburguesas o algo parecido. Claro que, Odín me contó una historia muy curiosa. Una de las Nornas se enamoró de Balder, este no le correspondió, y ella le vaticinó su final. Como Balder no escuchaba, ahí le llegó la muerte. Pero Balder muere todos los años, y esto le irrita a Odín, porque tiene que enterrarlo todos los años, y luego, al tercer día, vuelve a la vida, hecho que saca de quicio al Padre de los Dioses. Descendimos a tormpicones, hasta llegar a una especie de lago. Allí estaban las tres: Urd, Verdandi y Skuld. Skuld era la más vieja, por así decirlo, y veía el futuro. Suele tener un humor de perros bastante desagradable, mientras que Urd y Verdandi se dedican a coquetear (no sé con quiénes) y a tomar el pelo a su hermana mayor. Tenía muchas preguntas que hacerles, y decidí preparar mi batería de preguntas. Odín me avisó que procurara ser cauto. Pero como siempre hago preguntas de más, irrité a Skuld, y decidió cortarme mi hilo. Preparó las tijeras, pero sus hermanas no la dejaron, y tiraron las tijeras al lago. Sólo le había preguntado si se jubilaría algún día. Entonces, Skuld perdió la cabeza, y Odín y yo tuvimos que poner pies en Polvorosa...

sábado, 28 de enero de 2012

Tyr

Cuando la mente se te queda en blanco dejas de recordar lo esencial, para olvidar datos que son vitales para tu propia supervivencia. Esto es lo que me pasó en presencia de Odín. Minutos después, que me parecieron horas, me vino a las mientes la pregunta con la que he empezado estas Crónicas, y se la hice a Odín: "Sobre el Ragnarok, ¿es una tomadura de pelo para vuestra Deidad, o Deidades?". Odín se quedó en silencio, se llevó las manos a la cara, cómo tapándola u ocultándola, y luego, soltó una carcajada con gargajo. Su manera de tomárselo a la ligera me contagio la misma risa, pero llegué a pensar que quizá lo hacía para no mostrar su ira (Odín suele enojarse con frecuencia); llegó el momento en que decidió presentarme a uno de sus muchos hijos, que pertenecía a los Primeros de los Ases (Aesir): Tyr. Tyr pertenece a esta clase de dioses que están ahí, pero que no se esfuerzan con nada. Cumplen con su tarea, fichan a la hora convenida, y regresa a casa, poco después de su jornada laboral. Se ocupa del Fuego y del Agua. Es decir, es el Guardián del Fuego, y una suerte Neptuno para la mar. Se ocupa de llevar a puerto las naves vikingas, en caso de avería, o de enfurecer las aguas contra los enemigos de sus adoradores y creyentes. A Tyr lo han representado siempre como un dios benigno y tranquilo, buen padre y dueño de su hogar. Hace unos cuantos milenios, cuando Europa se estaba formando, se le nombraba en las batallas durante las incursiones vikingas en la futura Gran Bretaña, Península Ibérica (por la parte de Galicia) y un poco contra los Romanos, que no se esperaban tal fiereza de unos bárbaros contra el mundo civilizado (y corrupto) que estaban formando. Tyr también ayudó a Erik el Rojo a descubrir Vinland, con la diferencia de que Vinland (Tierra del Vino) sería la futura América (que el ceporro de Colón confundió con las Indias o la India; pero esto es caso para los historiadores). Pues bien, fuimos a ver a Tyr. Según Odín, se encontraba trabajando en el mar que separaba Asgard de Midgard (que existe, lo he visto) y que une, ligeramente, a la Tierra con Asgard y lo separa. Vestía de dorado, y medía uno seis metros (Tyr, no el mar). Odín me contó que Tyr estaba evitando que el mar no inundara parte de Midgard, y equilibrando el ecosistema o acuasistema marino. Apenas quedaban ballenas, y se ocupaba de que los Cruceros de turismo, naves de carga y transportadores de productos y alimentos, no naufragaran. Controlar los cruceros era un trabajo más arduo y difícil. Un dios, me señaló Odín, puede tener el control de casi todo, pero, a diferencia de las religiones monoteístas, tiene sus limitaciones, porque han sido creados a imagen del ser humano, con grandes poderes, pero con enormes defectos. Tyr nos saludó, y salió de las aguas. Se quitó la dorada armadura, y mostró un cuerpo fuerte y fornido, con una piel tostada en los veranos (Odín, con diferencia, era pálido y tuerto, claro); se estiró, y bebió de una tripa de cerdo, que debía contener el zumo de unas manzanas doradas, que transformaba a los dioses asgardianos en Inmortales. Tyr me gastó una broma. Me ofreció el pellejo del néctar, acerqué mi boca a la bota, del mismo diseño que la bota de vino, y luego, de zarpazo (nunca mejor dicho) me la arrebató. Mi desconcierto fue total. Odín se moría de risa (si un dios puede morirse de risa) y Tyr se desbarató de placer. Luego, Odín me afirmó que gastaba esta broma con todas las criaturas de Asgard (elfos, trolls, enanos, gigantes de hielo, con la Serpiente Jömurgand, y un largo etcétera); a mi vez, yo me quedé perplejo, me sentí molesto, y así se lo hice ver, y que la broma era muy poco acertada y nada respetuosa. Entonces, Tyr me presentó otro pellejo, pero me negué a repetir la broma. Éste contenía vino o hidromiel, y lo bebí muy agradablemente, pero no me convirtió en Inmortal. Mala suerte. Nos despedimos de Tyr, y me dediqué a repasar mis notas. Estas Crónicas tomaban forma, pero la pregunta esencial, aún no estaba respondida, y ya nos encontrábamos en el años 2012, según mi reloj. Había transcurrido más de un mes, desde mi llegada a Asgard por una de las Puertas Estelares.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Turismo en Asgard

Lejos de parecer pretencioso, Odín y yo dejamos a Heimdall en su labor de conserje y vigilante, entre otras cosas, porque ya tenía bastante con vigilar el Puente Bifrost que unía a Asgard con los otros ocho mundos (yo sólo conozco tres), y mientras el viejo Odín me ordenaba en silencio y por gestos que lo siguiera, decidí que era la opción más sensata. ¿Sabíais que Asgard se compone de doce palacios, con su propio nombre, en donde viven (¡qué redundancia!) con sus respectivas familias y que se dedican a diversas profesiones? incluso Loki tiene su propio palacio, conocido como la Buhardilla de las Travesuras. Esto pone nervioso a Odín, que mientras caminaba se modificó proteicamente en Anthony Hopkins. Calculé la altura de Heimdall, unos siete u ocho metros, y Odín no le iba a la zaga: unos tres metros, excepto cuando tomaba forma de un mortal, su altura disminuía, y lo hacía, supongo, para que no me sintiera en una suerte de país de los gigantes, que es uno de los nueve mundos (sólo conozco tres, y de éste, tengo cierta idea, como se verá en otra entrega), se lo agradecí, pero luego, cuando le dije que no era necesario, emitió un gruñido de berserker que me puso el vello como escarpias (lo sé, Sánchez-Dragó no lo permite, pero el lenguaje es para jugar con él, o jugársela), de manera que tuve un paseo de lo más desapacible con la ira de un dios nórdico, y con la sensación de haber entrado en una Siberia de lujo y belleza. Odín me llevó a su palacio, que se llamaba la Casa de Odín, y desde luego que la decoración era adusta, y las puertas y estancias enormes, así como el Trono, las camas y todo el mobiliario. Loki envidia a Odín, porque su palacio no es tan majestuoso, pero Odín le critica porque, en ocasiones, se comporta como un niño caprichoso. Cuando ya nos encontrábamos en la Casa de Odín, sentí un temblequeo en las piernas, y unas agujetas que me ardían en los músculos. A Odín no le noté agotado, pero, antes de caer extenuado, materializo una silla o un pequeño trono. Asgard es inmenso, y no te lo recorrerías en cien años o más, dijo Odín. Tiempo me sobra, repliqué. Odín volvió a gruñir. Al parecer, a los Dioses, no les gusta que se los enfrente con palabras; pero yo sabía que ese día estaba enfurecido por Loki, pues planeaba el hijo villano, la manera de recrear un Ragnarok que demostraría su poder, y esto le sacaba de quicio al Padre de los Dioses. Permanecí en silencio, hasta que, Odín me permitió hablar con una sonrisa en la boca. Le pregunté sobre las manzanas que concedían la inmortalidad, Odín me atravesó con una mirada que cortaba el aire y los órganos y fibras musculares. ¿Cómo sabes eso, humano? Tu insolencia te puede costar la vida. Le expliqué que yo era un Cronista Licenciado, y que estudié a otros cronistas, y que los secretos se hallaban en una serie de libros grandes y gruesos que se llaman Enciclopedia, y que la Enciclopedia la idearon unos gabachos en la Época de las Lumbreras, pero que ya la han espichado, hablando con corrección. Mi respuesta no pareció tranquilizar al Inmortal, que se mesó la escasa barba, y se dirigió a su enorme trono a meditar. No parecían tan grande, incluso me atreviría a asegurar que su indefensión se debía a su aislamiento. Por otra parte, me acerqué a las amplias ventanas del palacio, y no observé naturaleza alguna y, si existía, seguramente la guardaban u ocultaban a buen recaudo, y por manos experimentadas y expertas en jardinería y medio ambiente. me fijé en que había cúpulas doradas con edificios erectos y sin adorno ninguno. Si esto es Asgard, la Tierra de los Ases, es muy aburrida, pensé. Y encima, con Odín depresivo y triste, con el hundimiento de su seguridad, que empezaba a ser un obstáculo para mis Crónicas, decidí levantarle el ánimo, sin resultado alguno, claro, porque cada vez encogía más. Sólo me limito a investigar y tomar notas, nada más. Mi deber y profesión es informar, comenté. Y Odín recuperó su tamaño, con parche en el ojo y todo. ¿Sobre qué tienes que informar, o escribir?, preguntó el dios tuerto. Respondí: lo he olvidado, mi mente se había quedado en blanco...